26-11-2015 almejas, gambas, langostinos, marisco en Navidad, mejillones,

El marisco, un imprescindible en Navidad

Blog entrada

La pasión que nos entra en Navidad por el marisco bien podría hacer un día de éstos que cambiemos las uvas por las almejas para acompañar el soniquete de las campanadas. Nosotros lo dejamos ahí, como posible idea para próximas Nocheviejas… Y mientras tanto, seguimos con lo que hay: una época de colorido marítimo en muchísimas mesas y restaurantes españoles que demuestran que esto de comer marisco ya no es sólo cosa de sibaritas.

Cuando no es el naranja de gambas, mejillones y langostinos es el rojo intenso del bogavante o el poderoso gris de las ostras. La cuestión es que no hay fecha en la que se consuma tantísimo marisco como ahora.

La mariscada del Pescaíto
La mariscada del Pescaíto

Sacamos pecho en El Pescaíto y entonamos un ¡yuju! porque aquí, atentos, tenemos marisco del bueno y para todos los bolsillos y gustos del mundo.

Y esto es así no sólo en Navidad, ya lo sabéis, pero sobre todo ahora si es que te conviertes en el más acérrimo defensor de esta costumbre que no sabemos quién inventó, porque decidnos si no podrían ser aquí las gambas como el pavo americano en Acción de Gracias. De hecho, cuentan en este artículo de El País que, aunque hoy no se lleve, en aquella primera cena de 1621 con la que se conmemora esta fiesta no faltaron ostras, langostas y almejas… ¿Cómo no? Es casi un delito no comerlas (a menos que no te gusten, claro está).

De vuelta a España, a un mes de la Nochebuena ya nos avisan de que empieza a subir el precio de los mariscos en los mercados. Si lo vas a consumir en casa, la recomendación es comprar el justo y necesario y no llenar nuestras neveras con más cantidad de la cuenta.

La Mariscada de El Pescaíto

Y será que barruntamos los sones y luces navideños que nuestra Mariscada se ha convertido en el alma de la fiesta de la carta en nuestro restaurante. ¿Qué lleva? Gambas, mejillones, langostinos, almejas… Es decir, los ‘imprescindibles’ de una Navidad que se precie, porque en nuestras costas tenemos los mejores mariscos del mundo, y eso hay que aprovecharlo.

Otra ventaja, esa costumbre de atiborrarnos en estas fechas con todo lo que nos pongan por delante es un poco más sana si lo hacemos con pescado. Sin pasarse tampoco, claro está.

Juntos o por separado (tenemos almejas salteadas, nécoras, gambas a la plancha o al pil pil, navajas, mejillones) hacen las delicias de granadinos y turistas porque sí, parece que el marisco ya es 100% navideño.

volver
12-11-2015 como pez en el agua, por la boca muere el pez, refranes sobre peces,

Los 10 mejores refranes sobre peces

Blog entrada

Porque no es lo mismo “estar bien” que estar “como pez en el agua”, hoy en El Pescaíto nos hemos levantado con ganas de hacerle un homenaje a los refranes. La primera frase resume tu estado general pero es que la segunda le dice al mundo que en ese momento, en ese lugar y haciendo lo que haces eres la persona más feliz del mundo.

Ya lo decía Don Quijote: no hay refrán que no sea verdadero “porque todas son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de las ciencias todas…”. Y aquí hemos tenido la curiosidad de buscar esas sentencias y dichos sobre el pescado, los peces y el mar que nos hacen un poquito más sabios.

Hay para parar un tren, pero recopilamos los que más nos llaman la atención porque dicen que decir refranes es decir verdades. ¡Atentos a nuestra lista y añadid vosotros cuantos queráis!

Por la boca muere el pez (fuente: Flickr)

Refranes sobre peces y su significado

– Estar como pez en el agua. Es nuestro favorito y seguro que lo has dicho más de una vez. Trata de imaginar a un pez sobreviviendo fuera de su hábitat… ¿agobiante verdad? Por eso lo usamos cuando queremos decir todo lo contrario, que nos sentimos muy muy cómodos.

– Por la boca muere el pez. En el caso de los peces es obvio: su fin suele venir cuando muerden el anzuelo. Piensa en las veces que has metido la pata por hablar demasiado… En nuestro caso, la palabrería nos pierde bastante a menudo.

– A río revuelto, ganancia de pescadores. Aquí cabe la interpretación pero piensa en quiénes serían los pescadores de esta crisis. Se refiere a que cuando todo está movido hay quienes buscan sacarle tajada al asunto. También podría ser para bien si somos listos.

– El pez grande se come al chico. Volvemos a lo de antes, utilízalo cuando quieras decir que alguien ha abusado de su fuerza o poder

– Donde hay patrón, no manda marinero. Esto ha sido, es y será así siempre porque como buen refrán que es recoge la experiencia de miles de años. El jefe es el que manda.

– El que quiera peces que se moje el culo. Más claro imposible, si quieres algo no hay más narices que lucharlo y es la metáfora perfecta del esfuerzo. Tiene su equivalente en el famoso ‘quien algo quiere, algo le cuesta’.

– Mentir y comer pescado requieren mucho cuidado. Igual que es difícil comerse un pescado con los ojos cerrados, alguna espina te jugaría seguro una mala pasada, en el arte del mentir hay que ser bastante experto para que no te pillen más tarde o más temprano. Antes de hacerlo, piensa.

– El enamorado y el pez, frescos han de ser. Se refiere a las sorpresas que nos regala lo novedoso, lo que se estrena y lo inesperado por encima de lo demasiado experimentado que puede que nos acarree problemas.

Si das pescado a un hombre hambriento, le nutres una jornada. Si le enseñas a pescar, le nutrirás toda la vida. Éste nos encanta especialmente porque resume en poquísimas palabras la que debería ser nuestra filosofía de vida. Puede que sea más fácil ayudar a alguien en lo inmediato pero siempre será más efectivo si le apoyas de forma que sea capaz de crecer por sí mismo.

– Año de almejas, año de quejas. ¿Alguien sabe cómo será el 2016?

volver
03-11-2015 boquerones, carnes procesadas, dieta mediterránea, Omega 3, pescado azul, pescado blanco, pescado para la memoria, pez espada,

Pescado para no tener memoria de pez

Blog entrada

Hoy queremos desterrar un mito de lo más injusto. ¿Te han dicho alguna vez que tienes memoria de pez? Pues parece ser que estos animales no son ni tan simplones ni tan olvidadizos como se creía y que los escasos segundos en que supuestamente retenían algo en su memoria han pasado a ser ahora más de diez días…

Pero dejemos a los científicos cavilando sobre este tema. De lo que vamos a hablar es de que consumir pescado, recuerde lo que éste recuerde, hace que nosotros tengamos un cerebro más joven.

No nos lo inventamos porque lo nuestro sea el pescaíto, nos lo dice un estudio de la Universidad de Cleveland de Nueva York, que se ha puesto a analizar a unas 700 personas de unos 80 años. Las dividieron en dos grupos y sólo los que seguían una estricta dieta mediterránea, con pescado y verduras, mantenían un volumen cerebral superior al otro grupo. Lo sorprendente es que la diferencia es un cerebro ‘mejorado’ en cinco años.

Y aunque no sean nuevos los efectos que el pescado puede tener en nuestra mente, nunca está de más ponerse a ello cuanto antes.

Aparte de nuestros condicionantes genéticos, contra los que poco podremos hacer, están otros factores que hacen que nuestro cerebro no pierda tanto volumen con los años. El ejercicio y el descanso son vitales, pero también consumir esos Omega 3 que a día de hoy son lo más parecido a la fuente de la eterna juventud.

Estando tan cerquita del Mediterráneo sería un crimen no comer pescado del bueno. Todos lo son para alimentar nuestra mente: blancos y azules, porque los dos tienen depósitos de ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6), pero si lo que nos preocupa es perder la memoria a corto plazo nada como consumir del azul para tratar de ganarle unos años a nuestro cerebro.

Aquí en El Pescaíto tienes además de boquerones y pez espada, nuestro surtido de pescado.

Por si fueran pocas las ventajas que le da a tu mente comerlo, otro estudio asegura que minimiza también el riesgo de padecer cáncer de colon. Tras la polémica recomendación de la OMS (Organización Mundial de la Salud) sobre el consumo de carnes procesadas, es un alivio… Poco nos quedará que comer de seguir así.

Así es que por ahora el pescado se salva… ¡Y nos salva!

volver