12-06-2017 Día de la Langosta,

La langosta, de abono para el campo a manjar irresistible

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Fieles a nuestra cita con la langosta, reivindicamos el día 15 de junio como día de este riquísimo crustáceo que para asombro de todo el que lea este post no fue tan apreciado en la cocina de antaño como lo es hoy.

Sí, señores: la langosta a la que seguimos acudiendo para celebrar momentos señalados por ese rasgo lujoso que siempre se le ha atribuido fue en otro tiempo alimento de cerdos, vacas y gatos e incluso fertilizante de campos. Si acaso, las comían los pobres… Y, como bien dicen en este artículo, la langosta es en la historia de la gastronomía uno de esos productos que ha experimentado uno de las mayores cambios de imagen de todos los tiempos.

En este Día de la Langosta (que ya celebramos el año pasado en El Pescaíto contando los principios básicos para comerla como debes) lo que nos hemos propuesto es bucear en busca de las curiosidades más sorprendentes de tan refinado animal. Afortunadamente, disfrutar hoy de una rica langosta no es cosa de ricos ni de pobres… aunque comenzamos este listado de anécdotas con una noticia de esas de récord Guinness. ¿Sabéis cuánto ha costado el invento de una hamburguesa de langosta, foie gras y carne de Wagyu (carne de vaca japonesa)? La friolera de 2.000 euros.

Algunas curiosidades de la langosta

  • La primera vez que alguien describió a este extraño animal fue en 1787. Lo hizo el entomólogo Johan Christian Fabricius, que lo bautizó con el nombre ‘Palinurus elephas’: según hemos leído era un homenaje a Palinuro, piloto de la nave de Eneas, que según cuenta la leyenda sucumbe al sueño cayendo al mar y siendo asesinado finalmente al llegar a la playa por unos bandidos.
  • La diferencia está en las pinzas. Ya os lo contábamos en el post de arriba, pero nunca lo olvidéis. Lo que diferencia a la langosta del bogavante es que dos de sus diez patas (en concreto, las dos delanteras) son pinzas.
  • Le gusta la noche. Si durante el día apenas se mueve, en las horas nocturnas este animal se va de excursión para procurarse el alimento: peces muertos, erizos de mar, calamares y otros moluscos son sus platos principales.
  • ¿Os imagináis a una langosta de 20 kilos? Seguro que los que la capturaron en Nueva Escocia tampoco… pero eso fue exactamente lo que pasó. Su peso: 20,14 kilos.
  • Sólo nace una langosta azul cada dos millones, pero no nos digáis que este precioso animal con ese color tan llamativo no es una de las mayores proezas de la naturaleza, que siempre anda sorprendiéndonos. Las ‘normales’ son marrones o verde oscuro para camuflarse con la arena del fondo de los mares en los que habita.
  • ¿Tienen sangre azul? Pues por muy de la nobleza que puedan ser parece que no, su sangre no es azul. Química en casa nos desvela que su sangre es incolora pero que se torna azul al contacto con el aire. Mejor leed aquí la razón.
  • Si eres un fan de la langosta deberías probar al menos una vez en la vida la caldereta de langosta de Fornells (Menorca). Aquí nos hacen un resumen de la receta y nos recomiendan algunos lugares donde probarla.
  • El director Yorgos Lanthimos le dedicó una película que nos os vamos a contar por si alguien se anima (la hemos visto y sí, es una absoluta rareza). Hay amor y muchos animales como pista.

Hasta aquí nuestro repertorio de curiosidades de la langosta que seguro os harán apreciar más a este animal. ¿Volvemos el año que viene? Seguiremos buscando nuevas sorpresas de uno de los sabores más apreciados de la gastronomía en todo el mundo.

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