22-08-2017 buey de mar, granada, marisco, marisquería granada,

El buey de mar, magnífica opción para comer o cenar

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Puede que no sea el rey del marisco pero el buey de mar, un crustáceo de color marrón rojizo y caparazón ovalado, tiene una carne blanca y fina rica en proteínas, vitaminas y minerales que lo convierten en una magnífica opción para comer o cenar.

Empecemos por el nombre. ¿Por qué se llama buey de mar? Probablemente se deba al aspecto de su cuerpo. Tiene un caparazón que es duro y granulado, pero parece liso –similar al del buey—y de ahí esa denominación tan particular. Lo mudan, es decir, que se desecha y sale otro hasta que alcanzan la madurez sexual, entre los cinco y seis años.

El mayor cangrejo europeo

Está considerado como el mayor cangrejo europeo y puede llegar a medir 25 centímetros y su peso puede ser de hasta 5 kilogramos. Para eso, claro está, habrá que ir a las profundidades del Atlántico o el Mediterráneo. La verdad es que encontramos ejemplares más pequeños desde 10 cm y peso desde 300 gr. Los de un kilo se comercializan bastante más.

La evolución de sus patas hizo que las dos primeras (tiene 10) se transformaran en fuertes pinzas casi negras en la punta que les ayudan en su alimentación, lo mismo rompen conchas que caparazones. Además, las usan para defensa y realización de exhibiciones de apareamiento ¿Y qué decir de la carne que estas encierra? ¡Uf, de delicioso sabor! Las otras patas tienen la particularidad de ser peludas, y les sirven para andar.

Tiene el gusto y el olfato bastante desarrollados. Y sexos separados. De hecho, el macho tiene el caparazón más plano y las pinzas más grandes.

A este cangrejo le va la marcha, sí. Es un animal de hábitos nocturnos ya que es durante la noche cuando sale a alimentarse de crustáceos, moluscos o estrellas de mar, por ejemplo.

¿Cómo nos lo podemos comer nosotros?

En general se presenta entero. Cocido con agua, laurel y sal es como más se suele consumir, aunque también hay muchas recetas con relleno o al horno.  Y claro, las hembras suelen tener más carne y se distinguen además de lo referido con anterioridad, por la típica lengua triangular de los cangrejos en el abdomen que es más grande que la del macho.

¿No tenéis ganas de probar uno ya? Es típico en Navidad, pero en cualquier fecha se comercializa. Así que si no queréis meteros en la cocina nosotros lo tenemos en carta, lo ponemos sobre la mesa, si queréis, en nuestro local. ¡Seguro que repetís! No es tan afamado como el bogavante, el centollo o la cigala, pero es un marisco que os va a encantar.

¿Y sabéis qué? Cuando muda su caparazón la hembra, el macho la defiende de los depredadores; ahora que cuando es él el que lo muda, la hembra aprovecha para devorarlo.

 

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