26-03-2019

No te quedes en blanco: Tintos y rosados que maridan bien con el pescado

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Todo buen comensal sabe que la elección de un mal vino puede arruinar hasta el manjar
más exquisito. Y el verdadero éxito de un buen maridaje consiste en realzar tanto las cualidades del plato, como del vino, equilibrando sus sabores peor al mismo tiempo potenciando los matices de ambos productos.
La clave para lograrlo está en elegir un vino que no reste protagonismo al pescado o marisco que hayamos elegido. De ahí que sea muy importante conocer primero el producto.

Además, a la hora de elegir vino es importante conocer más opciones que las que normalmente conocemos. Es cierto que apostar por un vino blanco bien frío es caballo ganador porque su acidez marida de cine con el pescado. Esto se debe a que la ausencia de taninos potencia favorablemente el sabor delicado del pescado y el marisco. Es como uno
de esos matrimonios que sabes que durarán para toda la vida. Sin embargo, te sorprendería saber que
hay una gran variedad de vinos tintos de los que puedes llegar a enamorarte cuando no sólo los maridad con carne.

¿Qué características del pescado y del vino hay que tener en cuenta a la hora de elegir cómo maridarlos?

Lo primero, hay que tener en cuenta el tipo de pescado para elegir la uva que mejor combine con
nuestro producto. Para pescados de carne blanca bajos en grasa y ricos en agua como el bacalao, la lubina, el lenguado, el rodaballo o la corvina, elegiríamos un vino tinto de sabor muy afrutado, con rasgos jóvenes y
aromáticos. Hablamos de un merlot o un pinot noir, de poca barrica. De nuestra carta (y de Granada),
una botella de Delirio Joven de Muñana a partir de uva merlot y con 6 meses de crianza, hará buenas
migas con este tipo de pescados.

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En El Pescaíto de Carmela encontrarás una amplia variedad de pescados y mariscos. / A. A.

En pescados semigrasos como la trucha, la merluza y el rape o en platos de crustáceos como el
cangrejo, las langostas y sus familiares, se recomienda un vino tinto joven o un rosado más ligero y de
intensidad media, donde aún se aprecien sabores frutales. Una buena elección sería una botella Rosado
Delirio La Musa, V.T Altiplano de Sierra Nevada, de variedad cabernet sauvignon, syrah y tempranillo o
un Édalo Rosado de Cádiz. Al ser un vino fresco y persistente, se lleva de perlas con arroces y cualquier
tipo de crustáceo como, por ejemplo, nuestra deliciosa Caldereta de Bogavante.

Para pescados más grasos o azules como el atún, el salmón, las sardinas o los boquerones, las opciones
son más diversas. Al ser de carne roja y con cierto sabor a hierro, el maridaje nos permite vinos mucho
más intensos y potentes de uva garnacha o monastrell. Nosotros te recomendamos El Buscador de
Ribera del Duero de variedad tempranillo, garnacha y graciano. Con solo 4 meses de crianza, es un vino
fresco y alegre que acompaña a la perfección platos de pescado con cierta estructura, como nuestro
salmón a la plancha.

Y ahora que ya sabes más sobre el arte de elegir un buen vino, te invitamos a lucirte con tu familia y amigos en
nuestro restaurante especializado en pescado, marisco y arroces en Granada:  El Pescaíto de Carmela.

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